EDITORIAL

Comunidad educativa:
La culminación de un año lectivo y el inicio de uno nuevo traen consigo un mensaje cuya oportuna reflexión pone de manifiesto la exacta correspondencia que hay entre las acciones desarrolladas y sus resultados, aquello que, filosóficamente, suele determinarse como causas y efectos.
Y es que, el periodo ya finalizado tuvo un balance exitoso para Ecomundo, gracias a los esfuerzos de sus miembros: estudiantes, docentes, padres de familia y directivos. Cada quien estuvo presto, aportando en su momento lo debido con responsabilidad y profunda convicción en el valor de la encomienda.
Así, disfrutamos de fraternas jornadas deportivas; magníficas exposiciones culturales y científicas en el marco de la Feria de Ciencias; comprometida participación en causas de ayuda social o de protección al medioambiente impulsadas por el programa de Creatividad, Acción y Servicio (CAS) del Bachillerato Internacional (IB); derroche de talento en eventos rutilantes como la Noche de Arte, entre otros. Todo esto confirmó, efectivamente, que día a día el plantel forma a los ciudadanos del mundo, pues cada actividad programada y ejecutada sirvió para potenciar todas las capacidades de los estudiantes, apuntando hacia una visión holística en educación.
Esta tarea cotidiana, sin duda alguna, también contribuyó al alcance de victorias y reconocimientos individuales en destacados alumnos; del mismo modo que significó la fortaleza en la lucha por obtener triunfos en equipo, abrazando la bandera de Ecomundo.
En la recta final, muchos vencieron en la justa del saber que evidencia los aprendizajes logrados y avala la promoción al siguiente nivel de estudio. Para estos, aquello no fue sino la feliz consecuencia de la dedicación de todo un año, el premio a su responsabilidad. Empero, si eso faltó o se dejó de aportar, otro fue el desenlace.
Hoy estamos aquí, nuevamente, listos para empezar la marcha animosa y permanente en la calidad del servicio educativo, imponiéndonos altos desafíos acordes al tiempo en que vivimos y en respuesta a sus bemoles. Cabe entonces, la ilación provechosa de este instante de apertura con la conmemoración universal de aquel preciado bien, principio rector por el cual todo puede conservarse y por el cual, también, todo puede transformarse: el libro, el más leal compañero en la jornada de formación de nuestro ser, durante toda la vida.
Un libro es más que aquella entelequia resguardada en elevados estantes; es poder vital que, generosamente, comunica y convoca a la reflexión de lo comunicado; fragua del encuentro de seres ajenos que dejan de serlo, unidos por los pensamientos y sentimientos que en sus hojas hallaron; herramienta infalible para el aprendizaje a través de su lectura y fuente de sensibilidad creadora concedida a sus más entrañables cultores.
Ya convencido lo refería Miguel de Cervantes: “En algún lugar de un libro, hay una frase esperándonos para darle un sentido a la existencia”. Forjemos, entonces, desde la presente vida escolar su amistad. Con energías renovadas y al amparo de su orientación avancemos llenos de optimismo el sendero del flamante año lectivo, será para todos una nueva oportunidad de crecer.
Dr. Roberto Passailaigue
Rector

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